La colposcopía es un procedimiento ginecológico de observación directa que permite examinar con detalle el cuello uterino, la vagina y la vulva. Utiliza un instrumento llamado colposcopio, el cual amplifica la imagen y facilita la detección de lesiones, inflamaciones o cambios celulares anormales que podrían indicar la presencia de infecciones, lesiones precancerosas o cáncer. Esta técnica es particularmente útil cuando se identifican anomalías en pruebas previas como el Papanicolaou, lo que la convierte en una herramienta fundamental en el diagnóstico precoz de patologías ginecológicas.
Indicaciones clínicas para realizar una colposcopía
La colposcopía suele indicarse tras un resultado anormal en una citología cervical. Sin embargo, también puede ser solicitada en casos de sangrado vaginal anormal, dolor durante las relaciones sexuales o presencia de lesiones visibles en la zona genital externa. Además, es una técnica complementaria en la vigilancia de pacientes con diagnóstico previo de virus del papiloma humano (VPH), ya que permite valorar el grado de afectación en el epitelio del cuello uterino.
Cómo se realiza una colposcopía
Durante el procedimiento, la paciente se recuesta en posición ginecológica y el especialista introduce un espéculo para visualizar el cuello uterino. Luego, se aplica una solución acética o de yodo que ayuda a resaltar las zonas sospechosas. El colposcopio no entra en contacto con el cuerpo, sino que se posiciona externamente. En caso de identificar áreas sospechosas, se puede tomar una biopsia para su análisis histopatológico. El procedimiento es ambulatorio, dura entre 10 y 20 minutos y generalmente no requiere anestesia.
Beneficios del estudio colposcópico
El mayor beneficio de la colposcopía es su capacidad para identificar de forma temprana alteraciones celulares que podrían evolucionar a lesiones malignas. Al ser un método de diagnóstico no invasivo y de alta precisión, mejora la oportunidad de intervención temprana, aumentando significativamente la tasa de éxito en el tratamiento de patologías cervicales. Su uso ha contribuido a la reducción de la incidencia de cáncer cervicouterino, una de las principales causas de mortalidad por cáncer en mujeres en países en vías de desarrollo.
Cuidados posteriores y seguimiento clínico
Después de una colposcopía, la mayoría de las pacientes pueden retomar sus actividades diarias sin inconvenientes. En caso de haberse realizado una biopsia, es posible que se presenten ligeros sangrados o molestias durante unos días. Es importante seguir las indicaciones del médico tratante, evitar relaciones sexuales o el uso de tampones por un breve periodo, y acudir puntualmente a la entrega de resultados para definir el plan de tratamiento o vigilancia necesario.
Cuidar tu salud ginecológica es clave para una vida plena. Realizar estudios como la colposcopía permite detectar a tiempo condiciones que pueden ser tratadas eficazmente. Si presentas síntomas o tienes antecedentes familiares de cáncer ginecológico, acude con tu médico. Protégete, acude a revisión y realiza tus pruebas de laboratorio periódicamente.

¿Qué es una colposcopía?