El DEA desfibrilador (Desfibrilador Externo Automático) es un dispositivo que puede salvar vidas en segundos. Diseñado para ser utilizado por cualquier persona, incluso sin formación médica, su presencia en espacios públicos, empresas, escuelas o instalaciones deportivas es cada vez más común. Sin embargo, tener uno disponible no es suficiente. Para asegurar su efectividad en una emergencia, es fundamental realizar un mantenimiento periódico y adecuado que garantice su funcionamiento óptimo en todo momento.
Un DEA que no ha sido revisado o que presenta fallas técnicas podría convertirse en un obstáculo más que en una solución durante un paro cardíaco. Por eso, conocer las recomendaciones básicas de conservación y supervisión del equipo es tan importante como saber cómo usarlo.
¿Por qué es importante el mantenimiento del DEA desfibrilador?
Aunque el DEA desfibrilador está diseñado para ser robusto, confiable y de uso sencillo, es un equipo médico que requiere ciertas condiciones para mantenerse operativo. A diferencia de otros dispositivos electrónicos, su papel es crucial en momentos límite, donde no hay margen de error. Un mantenimiento adecuado no solo previene fallas técnicas, sino que también permite detectar a tiempo problemas como baterías descargadas, parches vencidos o mal almacenamiento.
Una revisión periódica asegura que el DEA esté listo para ser usado de inmediato en caso de una emergencia. Su buen estado puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte, y forma parte de cualquier protocolo serio de seguridad y prevención en instituciones y espacios públicos.
Componentes que requieren revisión
El mantenimiento del DEA implica una serie de tareas que se centran principalmente en sus componentes críticos. Aunque muchos equipos modernos realizan autocomprobaciones automáticas, es importante verificar manualmente algunos aspectos esenciales:
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Batería: Cada DEA cuenta con una batería de larga duración, pero esta no es infinita. El tiempo de vida útil varía entre 2 y 5 años, dependiendo del modelo. Es fundamental revisar su carga periódicamente y reemplazarla según las recomendaciones del fabricante o cuando el equipo lo indique.
- Electrodos o parches: Son los adhesivos que se colocan en el pecho del paciente para transmitir la descarga. Tienen fecha de caducidad, ya que su gel conductor puede secarse o deteriorarse. Es necesario tener un juego de repuesto disponible y asegurarse de que los almacenados estén en buenas condiciones.
- Indicadores visuales o auditivos: La mayoría de los DEA desfibriladores tiene luces o señales sonoras que alertan sobre su estado. Una luz verde indica que el equipo está listo para usarse, mientras que una luz roja o una alarma son señales de mal funcionamiento o necesidad de revisión.
- Estuche o gabinete: El entorno donde se guarda el desfibrilador también debe mantenerse limpio, seco y bien señalizado. Un mal almacenamiento puede exponer al equipo a humedad, polvo o golpes que afecten su rendimiento.
Frecuencia del mantenimiento y revisiones sugeridas
Las revisiones del DEA desfibrilador deben realizarse con una frecuencia determinada por el fabricante, pero también es recomendable establecer rutinas internas en el lugar donde se encuentra instalado. Algunos consejos prácticos incluyen:
- Inspección semanal visual: Verificar que el dispositivo esté en su lugar, sin obstrucciones, con los indicadores en verde y sin daños visibles en el estuche o los accesorios.
- Revisión mensual completa: Incluir la comprobación de fecha de caducidad de los electrodos, nivel de batería (si aplica) y limpieza del equipo y su entorno.
- Chequeo semestral o anual por técnico autorizado: Algunos modelos requieren revisiones más detalladas o actualización de software que deben ser realizadas por personal capacitado.
También es conveniente llevar un registro físico o digital de todas las inspecciones realizadas, incluyendo fechas, observaciones y responsables de cada revisión. Esto no solo ayuda a mantener el orden, sino que puede ser útil para auditorías internas o externas.
¿Quién debe encargarse del mantenimiento?
Aunque muchas funciones del DEA son automáticas, debe existir un responsable claro de su supervisión. En empresas, escuelas u oficinas, esta tarea suele recaer en el equipo de brigadistas, personal de seguridad o salud ocupacional. En espacios públicos, el mantenimiento puede ser asumido por la administración del lugar o servicios contratados específicamente para esa función.
Capacitar a quienes tengan esta responsabilidad es fundamental. No basta con asignar el rol, también se debe asegurar que comprendan el funcionamiento del equipo, los signos de advertencia y los pasos a seguir en caso de necesitar reparaciones o reemplazos.
Reemplazo de baterías y electrodos
Tanto la batería como los electrodos del DEA desfibrilador tienen vida útil limitada, incluso si no se ha utilizado el equipo. Reemplazarlos a tiempo es una tarea preventiva clave.
- Baterías: La mayoría de los fabricantes indica cuándo es necesario hacer el cambio. Además, el propio desfibrilador suele emitir señales cuando la batería está baja. No se debe esperar a que se agote por completo, ya que un equipo sin energía es inútil en una emergencia.
- Electrodos: Tienen una fecha de caducidad impresa en su empaque. Si están vencidos, deben ser reemplazados inmediatamente. Es recomendable tener siempre un juego extra en reserva.
Mantener estos insumos en condiciones óptimas y dentro del periodo de vigencia es parte esencial del mantenimiento del DEA.
Consejos para un almacenamiento seguro
El lugar donde se resguarda el DEA también influye en su funcionamiento. Algunas recomendaciones para garantizar su conservación incluyen:
- Ubicación accesible y visible: El equipo debe estar a la vista y claramente identificado con señalética internacional de desfibrilador. Nunca debe estar oculto ni bajo llave sin acceso inmediato.
- Protección contra el clima: Si se encuentra en exteriores, debe estar en un gabinete con protección contra lluvia, calor extremo o humedad.
- Libre de obstáculos: El acceso al DEA debe estar siempre despejado. En una emergencia, cada segundo cuenta y no debe perderse tiempo buscando el equipo.
- Revisión del entorno: Además del equipo en sí, conviene revisar que los accesorios, manuales, guantes o mascarillas estén en el gabinete, limpios y disponibles.
Qué hacer si el DEA ha sido utilizado
Después de que un DEA ha sido empleado en una emergencia, aunque haya funcionado correctamente, debe ser inspeccionado inmediatamente. Es probable que sea necesario reemplazar la batería, los electrodos y verificar su operatividad completa.
La mayoría de los fabricantes recomienda que, tras su uso, el equipo sea evaluado por un técnico para asegurar que quedó en condiciones óptimas para su próximo uso. Además, algunos modelos permiten descargar un informe del evento, útil para análisis clínicos o fines legales.
Tener un DEA desfibrilador disponible es una gran responsabilidad. Pero garantizar que funcione cuando más se necesita no es difícil si se cuenta con un plan de mantenimiento adecuado, responsables capacitados y una cultura institucional orientada a la prevención. El cuidado continuo del equipo es parte del compromiso con la vida. Un DEA en buen estado es más que un aparato: es una promesa activa de auxilio en los momentos más urgentes.