La mastografía es un estudio de imagen ampliamente utilizado para la detección oportuna del cáncer de mama. Su eficacia ha sido comprobada a nivel mundial, especialmente en mujeres mayores de 40 años. Sin embargo, como todo procedimiento médico, puede presentar ciertos riesgos que deben ser comprendidos para tomar decisiones informadas. Es fundamental conocer cuáles son estas posibles complicaciones, su frecuencia y en qué casos pueden considerarse relevantes.
Exposición a radiación en la mastografía
Uno de los principales temas de preocupación entre las pacientes es la exposición a la radiación ionizante durante el estudio. La mastografía utiliza rayos X de baja intensidad para obtener imágenes detalladas del tejido mamario. Aunque se trata de una dosis mínima y controlada, la exposición acumulada en estudios repetidos podría generar preocupación en mujeres jóvenes o con alto riesgo genético.
En términos generales, el riesgo asociado a la radiación es bajo. Las mastografías modernas emplean tecnología digital que reduce aún más la dosis necesaria para obtener imágenes precisas. De acuerdo con organismos internacionales de salud, los beneficios superan ampliamente los riesgos, especialmente cuando el estudio se realiza como parte de un programa de detección regular.
Falsos positivos y procedimientos innecesarios
Otro riesgo de la mastografía es la posibilidad de obtener un resultado falso positivo. Esto ocurre cuando se detecta una anomalía que, tras estudios complementarios como biopsias o resonancias magnéticas, resulta ser benigna. Aunque estos hallazgos no comprometen la salud, pueden generar ansiedad y llevar a procedimientos invasivos innecesarios.
Los falsos positivos son más frecuentes en mujeres jóvenes o con tejido mamario denso, ya que este tipo de tejido puede dificultar la interpretación de las imágenes. A pesar de este riesgo, la mastografía continúa siendo una herramienta indispensable para la detección temprana, siempre y cuando su interpretación se acompañe de una evaluación médica integral.
Falsos negativos y limitaciones diagnósticas
La mastografía también puede presentar falsos negativos, es decir, no detectar una lesión que sí está presente. Este fenómeno ocurre en un pequeño porcentaje de los casos y puede deberse a la ubicación del tumor, la densidad del tejido o características propias del cáncer. Por ello, es fundamental complementar el estudio con una revisión clínica periódica y, en ciertos casos, con técnicas de imagen adicionales como el ultrasonido mamario o la resonancia magnética.
Los falsos negativos no significan que la mastografía sea ineficaz, sino que sus limitaciones deben ser consideradas dentro de un enfoque diagnóstico más amplio.
Molestias físicas durante el procedimiento
La compresión de la mama durante la mastografía puede generar molestias o dolor en algunas pacientes, especialmente si el tejido es sensible o si se realiza en un periodo cercano a la menstruación. Esta incomodidad es temporal y suele desaparecer una vez concluido el estudio. Los equipos actuales están diseñados para aplicar una presión controlada que permita obtener imágenes nítidas sin causar daño al tejido mamario.
Proteger tu salud implica informarte y participar activamente en los estudios de prevención. Acude a tu mastografía según las recomendaciones médicas y complementa tu cuidado con una prueba de laboratorio que te ayude a conocer el estado general de tu cuerpo. Tomar decisiones con base en evidencia es clave para una vida saludable.
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